viernes, 26 de julio de 2013

Como exportar a Japón

Eso mismo fue lo que me pregunté la primera vez que un cliente me dijo que quería introducir sus productos en el mercado nipón.

A lo que me respondí que tendríamos que estudiar mucho el caso antes de sumergirnos en el proyecto, ya que era la primera vez que tocábamos este mercado.

El mercado japonés es extremadamente atractivo, en primer lugar, por su alta densidad de población, ya que sólo la ciudad de Tokio cuenta con 13 millones de habitantes y su área metropolitana supera los 33 millones.
La población activa es de 66 millones, siendo su tasa de desempleo del 4,9% de la población activa, lo que hacen que la economía japonesa sea la tercera del mundo con un PIB de 5.984.390 millones USD. En general, la capacidad adquisitiva es elevada y la renta se encuentra distribuida equitativamente.
En cuanto a las características que mejor definen al mercado japonés son la calidad, la seguridad, la moda y el precio.

El factor más importante es la calidad, los japoneses son muy rigurosos, para ellos la falta de calidad es falta de confianza y de garantía, por lo que es imposible vender en Japón si no vas de la mano de un  producto de calidad, que no es sinónimo que de que tenga que tener un precio alto, ya que diferencian entre la calidad y el valor añadido. Además al ser el mercado japonés un mercado muy maduro podemos encontrar abundantes productos que buscan diferenciarse en función de la calidad.

Los japoneses tienen una fuerte preocupación por la seguridad sobre todo en los alimentos.  Se pone mucho esfuerzo para que ningún producto llegue a causar algún tipo de accidente, de hecho existe una ley en Japón que dice que el fabricante o importador de un producto es responsable de los daños o accidentes que pueda causar el mismo. Es muy común que muchos productos a la hora de ser exportados requieran una homologación o estandarización, conforme a las normativas japonesas.

En una sociedad de mucha exquisitez y consumista, como la japonesa, es complicado vender aquello que no esté a la altura de las tendencias.

Estas suelen ser muy rápidas, con lo que el diseño, lejos de ser de una vez para siempre, exige una renovación continua.

El japonés valora mucho un producto novedoso y atractivo, que no exista todavía en el mercado, o que no sea conocido, a la vez que aprecia las marcas, por lo general los consumidores son muy marquistas y es mucho más fácil vender un producto si va acompañado de una marca que resulte famosa, sin marca aumentan bastante las posibilidades de no tener éxito.

Debido a la fuerte competencia característica de los mercados maduros y a la rigidez del mismo para poder entrar tienes que ofrecer unos precios muy competitivos.

Los sectores que más oportunidades tienen en el mercado japonés son: el agroalimentario y el de la moda y el calzado, aunque también hay sectores emergentes que son interesantes como el de la biotecnología y el medio ambiente y las energías renovables.

Hemos podido ver que el mercado japonés es bastante complicado y complejo, pero muy interesante, y la experiencia demuestra que puede ser rentable para aquellas empresas que apuesten por un producto adecuado al país.

Las empresas que decidan introducirse en el mercado japonés, deben tener sobre todo mucha paciencia, constancia, dedicación y entrega, ya que son lentos en la toma de decisiones, una vez aceptado quieren respuestas rápidas. El trámite con las aduanas es cuanto menos difícil, ya que son muy estrictas a la par que lentas.

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